Fabricación totalmente metálica.
La torreta gira.
Totalmente montados y decorados de fábrica.
Como resultado de las pérdidas y las lecciones aprendidas en la guerra del Rif, el gobierno español determinó que los tanques eran necesarios con el fin de reprimir la rebelión. Decidido a dotar al ejército español de tanques, el gobierno español contactó con el francés. El 23 de junio de 1919 llegó a España el primer Renault FT-17, con torreta octogonal, para ser probado. Al resultar satisfactorias las pruebas, se decide adquirir ocho FT-17 armados con ametralladoras Hotchkiss calibre 7 mm y dos con cañón Puteaux de 37 mm, pero la operación es cancelada por el gobierno francés.
A pesar de esto en agosto de 1921 se compraron diez Renault FT-17 armados con ametralladoras Hotchkiss de 7 mm, que fueron a prestar servicio en la Sección de Infantería de la Escuela Central de Tiro; algunas semanas más tarde se adquirió otro FT-17 con las mismas características de las anteriores y un FT-17TSF de transmisiones como tanque de mando para formar una compañía (compuesta de dos secciones de cinco tanques cada una) que tendría como destino Marruecos. Uno de los tanques, el n.º 5, se quedó en la Escuela para prácticas. Posteriormente se compraron seis nuevos tanques para reponer las bajas, lo cual permitió formar una nueva sección para el desembarco de Alhucemas.
Los Renault FT-17, junto con los tanques Schneider, constituyeron los primeros vehículos blindados del ejército español. Su primera acción en el ejército español tuvo lugar el 14 de marzo de 1922 contra las posiciones de Ámbar y Tuguntz, sin cosechar ningún éxito. También fueron utilizados en el Desembarco de Alhucemas, donde tampoco fueron útiles.
Una vez finalizada la campaña en Marruecos, los FT-17 regresaron a la península, donde se integraron en el "Grupo de Carros de Asalto". En 1931, se formaron dos regimientos de infantería, los "Regimientos Ligeros de Carros de Combate", compuestos por cinco tanques cada uno, utilizando los diez supervivientes de la campaña de Marruecos. Una de las compañías se estableció en Madrid y la otra en Zaragoza, formando el Regimiento de Carros N.º 1 de Madrid y el N.º 2 de Zaragoza, que consistía en un batallón de tanques con tres compañías y tres secciones de cinco tanques cada una, de los cuales tres estaban armados con cañón y dos con ametralladoras. Antes del estallido de la guerra civil, los Renault FT-17 participaron en las acciones de Cuatro Vientos en 1930, en mayo de 1931 y en Oviedo durante la revolución de 1934 en Asturias. Al estallar la guerra civil, cinco de estos tanques quedaron en el bando republicano; dos de ellos participaron en los ataques al Cuartel de la Montaña y al de Campamento, además de apoyar a las milicias enviadas al puerto del Alto del León hasta que fueron relevados el 27 de julio. También intervinieron en la defensa de Mérida, Don Benito y en el contraataque contra Mérida. El 5 de septiembre, se perdieron dos de los FT-17 en Talavera de la Reina (Toledo), y los tres restantes fueron utilizados en los ataques contra Maqueda entre el 22 y el 24 de septiembre. De regreso a Madrid, participaron activamente en la defensa de la ciudad durante los combates en la Casa de Campo, donde los tres supervivientes fueron destruidos durante el invierno de 1936.En el Frente del Norte, el 9 de agosto de 1936 llegaron a Bilbao tres FT-17 armados con cañones Puteaux procedentes de Francia, a los que se añadieron tres más desembarcados por el buque Cristóbal Colón en Santander armados con ametralladoras. Ya en marzo de 1937, el Autom desembarcó en Santander 16 FT-17, nueve de ellos armados con cañones Puteaux, procedentes de Polonia. Estos tanques fueron usados sobre todo en la batalla de Santander.